20 de noviembre: Santi y Josu: vuestra memoria continúa viva. Texto íntegro leído en los actos conmemorativos de Ametzola y Errekalde

Como cada año, volvemos en el día de hoy a Errekalde y Ametzola para unirnos en torno al recuerdo de Santi Brouard y Josu Muguruza. Dos hombres que por su entrega, por su militancia política, por la relevancia política que demostraron tener y por su calidad humana, fueron asesinados hace 33 y 28 años. Los dos destacaron por su gran carisma, por su altruismo y su dedicación en la búsqueda de dar una solución justa y democrática al conflicto político vivido por el pueblo vasco.

Por todo ello, por la enorme aportación que hicieron a la libertad de Euskal Herria y porque los queremos, los seguimos recordando en este aniversario y todos los días de nuestra vida. Otro año más, renovamos hoy aquí nuestro compromiso de mantener siempre viva su memoria y de tratar, desde nuestra humildad, de seguir su ejemplo como militantes y como personas.


Verdad y asunción de responsabilidades:

Hoy, volvemos a reiterar que es hora de conocer la verdad de todo lo sucedido, y de que cada parte asuma su parte de la responsabilidad. Reclamamos conocer de una vez por todas la verdad sobre sus muertes. La verdad, exige conocer quiénes asesinaron a Santi y Josu, y a las órdenes de quién. Nadie puede pretender diluir sus acciones.

El Estado Español ha demostrado en reiteradas ocasiones que prefiere valerse de toda su maquinaria jurídica para ocultar la verdad y dar así continuidad al conflicto, antes que reconocer su responsabilidad. Reconocer que se ha torturado; reconocer que la Policía ha practicado la violencia; que ha existido la guerra sucia, pone en entredicho el relato oficial, y saca a la luz la impunidad protegida durante años y años.

Por todo ello, es necesaria la elaboración de un mapa completo y global de vulneraciones de derechos humanos y sufrimientos, como aportación a la verdad y al reconocimiento de todo lo sucedido. Se trata de conocer lo que ha sucedido, para reparar. Conocer para reconocer, y no para generar más consecuencias del conflicto o para vengar. Porque esto tan solo nos volvería a transportar a un escenario de conflicto que no deseamos de ninguna de las maneras.


Justicia y reparación:

En lo que respecta a derechos de las víctimas, a nuestros derechos como personas golpeadas por la violencia practicada por el Estado, pese a que durante este último año se hayan intentado dar tímidos pasos, seguimos injustamente marginadas.

El pasado 10 de octubre, el Tribunal Constitucional tumbó de facto la Ley aprobada por el Parlamento Vasco que pretendía reconocer y reparar a las víctimas de la violencia del Estado de entre los años 1978 y 1999. Así, se bloqueó la pequeña oportunidad surgida de brindar reconocimiento y reparación a las víctimas de la violencia ejercida por parte del Estado entre los años.

Es, por lo tanto, obvio a donde nos lleva la bilateralidad de la que algunos aún hoy día siguen haciendo alarde. La naturaleza del Estado Español es profundamente antidemocrática, y no va a permitir que ninguna otra institución reconozca a ninguna víctima de la violencia política que desmonte el relato oficial que durante tanto tiempo han pretendido imponernos. Por lo tanto, una respuesta integral es estrictamente necesaria de una vez por todas. Es hora de redactar y poner en marcha una nueva Ley integral de reconocimiento y reparación que tome en cuenta todas las vulneraciones acaecidas desde el 1936 hasta el día de hoy: para ofrecer el mismo apoyo a todas las víctimas; sin plazos temporales que delimiten el reconocimiento; y sin límites para interponer solicitudes.


Verdad o verdades:

Recordando a quienes ya no están con nosotras, tanto en el día de hoy como durante el resto del año, estamos haciendo una contribución a la memoria, a la historia de lo sucedido en nuestro pueblo. Nosotras entendemos que lo que ha pasado y el cómo ha pasado es único, es la verdad. Las interpretaciones de estos hechos, en cambio, son plurales, y así han de serlo si pretendemos la consecuencia de este conflicto político vivido con garantías de no-repetición y con calidad.

Es por ello que hablamos de una verdad poliédrica: única pero con infinidad de lados, vértices y aristas. Esta perspectiva es la única clave para superar la imposición del relato único que pivota sobre un esquema de vencedores y vencidos al que que algunos se aferran para intentar dar credibilidad a su doctrina.


“Una solución justa y democrática de este conflicto, que dote de todos los derechos a todas las personas”

Este fue el leitmotiv de la lucha de Santi y Josu. Este fue su legado, la senda que nos marcaron. Es hora de hacer frente de una vez por todas, con responsabilidad, a todas las consecuencias del conflicto. Todos los agentes de este país, agentes políticos, sindicales y sociedad civil, hemos de involucrarnos en este camino conjuntamente.

El objetivo es claro: que la tragedia vivida no vuelva a repetirse jamás. Para ello, es urgente que cesen inmediatamente las expresiones violentas que aún persisten. Es imprescindible proteger y respetar todos los derechos humanos de todas las personas. En ese sentido, no pueden volver a repetirse muertes como la de Kepa del Hoyo, o casos de vulneraciones de derechos básicos como el de Ibon Iparragirre. Queremos transmitir hoy nuestro más sincero aprecio y cariño a los familiares y amigos de ambos.

Santi y Josu dedicaron su vida a luchar por la paz y la libertad. Sabemos con qué determinación y ahínco se entregaron a esa tarea. Hoy volvemos aquí, a Errekalde, a Ametzola,  para decirles que continuamos la senda que nos dibujaron y que en ella les sentimos a diario junto a nosotras. Porque mientras vuestra memoria siga viva, Josu y Santi, la contribuión que nos hicistéis a todas nosotras estará presente.